The Ventourist
Go beyond
El origen: Una marca nacida de la hospitalidad
Desde ahí empieza a diseñar viajes activos que combinan ciclismo, gastronomía local y una selección vinícola muy cuidada, tejiendo itinerarios íntimos donde cada parada está pensada para regalar tiempo de calidad y felicidad compartida en la isla que la ha visto crecer.
En 2024 se incorpora Carlos Martínez Abad, con más de dos décadas de experiencia en turismo activo y una larga trayectoria en Backroads. Su llegada marca un salto de escala: el proyecto quiere madurar, crecer en destinos y disciplinas sin perder el tono selecto y cercano que ya lo había convertido en referente de cicloturismo cuidado en Mallorca, con una reputación excelente y niveles de satisfacción muy por encima de la media.
El reto: una camisa demasiado estrecha
El reto era doble: definir estratégicamente la marca que ya funcionaba y, a la vez, preparar un cambio de rumbo escalable a nuevos destinos y disciplinas, capaz de posicionarse como operador de turismo activo selecto en España, dialogando de tú a tú con hoteles y partners de alta gama.
El diagnóstico: de viaje activo a tiempo de calidad
- Desde la Economía, leímos el potencial del negocio más allá del nicho foodie: mercados emisores de alto poder adquisitivo, alianzas con hoteles de categoría superior y un modelo replicable a nuevos territorios y disciplinas activas.
- Desde la Emoción, vimos la necesidad de nombrar lo que ya ocurría de forma intuitiva: la delicadeza con la que Mar y Carlos cuidan a cada huésped, la forma en que el paisaje se convierte en un escenario íntimo y no en un parque temático deportivo.
- Desde el Entorno, defendimos un ritmo de viaje respetuoso con el destino y los lugares que atraviesan, lejos de la lógica extractiva del turismo de masas.
- Y, sobre todo, velamos por el Equilibrio entre negocio, experiencia y territorio, evitando cualquier decisión que hiciera crecer una de estas dimensiones a costa de deteriorar las otras.
La lectura estratégica fue clara: la marca debía ir más allá de la etiqueta de viaje activo para convertirse en una promesa de calidad y conexión. Calidad en el ritmo del viaje, en la elección de hoteles, rutas y restaurantes; conexión en los vínculos que se crean y en la huella íntima que deja cada experiencia.
Territorio de marca y posicionamiento: ir más allá de la ruta
Lo importante ya no era la ruta trazada en el mapa, sino cómo se recorre: una fusión entre conocimiento local, cultura autóctona y espíritu outdoor sensible al entorno y al tiempo compartido. De ahí nace la idea fuerza Go beyond, convertida en tagline y brújula estratégica: ir más allá del viaje, del mapa y de la propia actividad, invitando a cada viajero a escribir su propia historia desde una mirada más auténtica y exquisita.
El cambio de nombre: nace The Ventourist
El cambio de Foodie Cycling a The Ventourist fue, ante todo, una decisión de negocio. El nuevo nombre abre el proyecto a otras disciplinas —hiking, running, deportes acuáticos y nuevas formas de movimiento— y a futuros modelos de expansión, incluso franquiciables.
Pone nombre y forma a algo que Mar y Carlos ya venían haciendo: diseñar viajes activos que van un poco más allá de la ruta, cuando el destino pasa por ti y te deja ligeramente distinto a como empezaste. Además, es una marca preparada para generar comunidad, enganchar y fidelizar, y para evolucionar hacia una verdadera lovebrand donde no se trata solo de viajar, sino de hacer tuyo el viaje.
La nueva voz: identidad verbal al servicio del cuidado
Es una voz que guía sin imponerse, que conoce los secretos de cada destino y los comparte con naturalidad, como un buen anfitrión que conecta viajero, lugar y comunidad local. De esta mirada nace también una de las frases que vertebran el relato: Your ride, your story.
El universo visual: movimiento desde la calma
En el plano visual trabajamos la idea de una “segunda piel” que se funde con el paisaje. La identidad habla de movimiento desde la calma: ese instante en el que el tiempo se detiene para dar paso a una conexión profunda con el entorno y con los tuyos. Frente al ruido gráfico típico del deporte, optamos por una estética serena y atemporal, donde el paisaje toma el protagonismo y la figura humana se minimiza.
Impacto y lo que nos enseña The Ventourist
- Desde la Economía, el nuevo posicionamiento y el cambio de nombre les dan un relato más claro para defender itinerarios de mayor valor, negociar colaboraciones mejor alineadas y abrir nuevos destinos y disciplinas sin diluir la propuesta. El crecimiento en facturación, el salto hacia grupos más dimensionados y el peso absoluto del cliente internacional muestran que la marca captura ahora mejor el valor real de lo que Mar y Carlos ofrecen.
- En el plano de la Emoción, la identidad verbal y visual alinean lo que ocurre antes, durante y después del viaje: el huésped reconoce el mismo tono en la web, en la comunicación operativa y en el seguimiento posterior. Esta coherencia ayuda a explicar por qué todos los clientes individuales son repetidores y por qué algunos grupos deciden volver, reforzando satisfacción, recomendación y lealtad.
- En cuanto al Entorno, el marco de marca les ayuda a ser más intencionales al elegir partners locales, tamaños de grupo y ritmo de viaje, favoreciendo hoteles familiares, restaurantes de proximidad y rutas que suman al destino en lugar de agotarlo. La transición hacia grupos mejor curados, aunque algo mayores, les permite maximizar el impacto para los viajeros manteniendo una huella respetuosa en los lugares que recorren.
- Y, sobre todo, consolida el Equilibrio como principio de decisión: Mar y Carlos disponen ahora de un sistema compartido para evaluar nuevas ideas, destinos o colaboraciones, aceptando solo aquellas que respetan a la vez el nivel de cuidado que esperan sus viajeros y el carácter de los lugares por los que pasan. Al mismo tiempo, este sistema de marca se convierte en una herramienta clara para escalar tanto el modelo de negocio como la cultura interna, alineando equipo, procesos y manera de trabajar en torno a una misma forma de entender el viaje.
Para Mandarina, este proyecto confirma nuestra manera de entender el hard branding turístico: cuando una marca se construye desde el modelo de negocio, las personas y el lugar, deja de ser un logotipo para convertirse en un sistema de decisiones que abre futuro comercial sin renunciar a la sensibilidad que la hizo nacer.